Jardines terapéuticos para la tercera edad

 

Actualmente nos encontramos en España, al igual que en muchos otros países del mundo, saliendo de esta crisis sanitaria mundial que nos ha tocado vivir, esperando que la situación pueda mantenerse controlada hasta que se encuentre un tratamiento efecto.

El grupo más afectado por esta pandemia ha sido, por desgracia, nuestros mayores. Se estima que a fecha 13 de Junio, aproximadamente 19.500 personas han fallecido en las más de 5.400 residencias de ancianos españolas a causa del COVID-19 o con sintomatología similar. Esta cifra significaría que mas de un 70% del total de muertes notificadas por el Ministerio de Sanidad español se habrían producido en estos centros.

Por todo esto, y aprovechando que hoy día 15 de Junio, es el día internacional de toma de conciencia del abuso y maltrato a la vejez, hemos querido dedicar nuestro post a hablar de los jardines terapéuticos enfocados  a la tercera edad.

A continuación analizaremos como la implementación de este tipo de espacios en residencias de mayores podría mejorar notablemente su calidad de vida en la recta final de su vejez.

Qué es un jardín terapéutico

Para entenderlo debemos partir del concepto de biofilia, hipótesis que defiende la afinidad de los seres humanos por otras cosas vivientes y de los efectos positivos que la naturaleza tiene en nosotros.

Un jardín terapéutico, es aquel que ha sido diseñado acorde a las necesidades específicas de los usuarios de destino, y que busca acompañar el proceso de restauración o rehabilitación valiéndose de dicha conexión con lo natural.

En ellos se hace esencial la colaboración del equipo de diseño (paisajistas, arquitectos, etc.) con los terapeutas del centro. Combinando así el conocimiento técnico y científico con el estudio de las necesidades específicas del espacio en cuestión.

En futuras entradas iremos desgranando con más detalle cuáles son dichos criterios de diseño. Por el momento haremos un breve resumen de las consideraciones básicas a tener en cuenta, a fin de transmitir un entendimiento general.

 

Objetivos

Uno de los mayores miedos ante el envejecimiento es la pérdida de independencia. Ver menguar la capacidad de autocuidado o de desenvolvernos de forma autónoma en nuestro ambiente es algo que empieza a preocuparnos a medida que vamos cumpliendo años.

Diseñar un jardín terapéutico para personas de avanzada edad, no es simplemente crear un espacio bonito que observar. Se trata de diseñar un entorno seguro que maximice la salud y bienestar, fomente la pro-actividad y permita a sus usuarios vivirlo, en la mayor medida posible, de forma autónoma y activa.

Debemos buscar que las personas que lo habitan se sientan útiles e independientes.

Beneficios

Acorde a Detweiler (2002), los jardines terapéuticos en residencias pueden, entre otros beneficios, reducir el estrés y la percepción del dolor así como  producir mejoras en la atención. Se han observado, además, efectos restaurativos en presión arterial y a nivel emocional, así como mayor tendencia a socializar.

En personas con demencia se observa además que la interacción en este tipo de espacios disminuye la ansiedad y mejora el estado anímico, reduciendo estados de agitación y de los niveles de agresividad.

Un dato significativo es que los usuarios de jardines grandes son recetados con menos antidepresivos secundarios y antipsicóticos.

Consideraciones de diseño

Siempre debemos buscar crear una sensación de ambiente doméstico y familiar, estimulando así el sentimiento de pertenencia. Visuales abiertas potenciarán la seguridad a la hora de adentrarse en el espacio. El jardín debe ofrecer elecciones y reforzar el sentimiento de control.

Si se prevé su uso para realizar terapias de rehabilitación, será importante que se encuentre lo más cerca posible a la clínica de rehabilitación.

La pérdida de movilidad, disminución sensorial (pérdida de capacidad visual o auditiva), afecciones en la capacidad cognitiva y las necesidades físicas, psicológicas o emocionales de los usuarios deben tomarse en consideración a la hora de establecer los parámetros de diseño.

 

Movilidad Reducida

A medida que nuestra edad avanza vamos encontrando cada vez más limitaciones en nuestra movilidad. Por tanto es esencial que el diseño del jardín se realice teniendo en cuenta esta premisa.

El espacio debe ser rico en interacciones visuales y sensoriales, debiendo adaptar su diseño para el uso de personas con discapacidad o limitaciones físicas. A su vez se debe promover la movilidad mediante actividades físicas apropiadas.

Los caminos serán predecibles, amplios y curvos de material antideslizante. Estos irán acompañados de barandillas, con asientos en zonas de sombra cada pocos metros para descansar. El recorrido se complementará con flores y material vegetal con el que interactuar.

En función de la distancia de los mismos, será conveniente incorporar hitos visuales que inviten a realizar el recorrido, así como carteles con distancias o frases motivadoras.

Los asientos además deberán favorecer que los usuarios puedan sentarse y levantarse de forma autónoma. Deberán evitarse en el recorrido elementos con los que puedan tropezar (bordillos) y habrá que señalizar rampas, escaleras o cambios de nivel en el suelo.

Es muy importante incorporar, preferiblemente en la zona central del jardín, un espacio para realizar ejercicios, como por ejemplo un gimnasio de exterior o un lugar donde poder realizar otro tipo de actividades físicas.

Alzheimer y otras formas de demencia

Será frecuente encontrar en este tipo de centros, personas que sufran distintos tipos de demencia más o menos avanzados. En ciertos casos, si nos encontramos ante un centro especializado para estos usuarios, las consideraciones de diseño podrían variar.

En términos generales se deberán crear espacios abiertos que permitan la supervisión por parte de los profesionales del centro en todo momento, crear ambientes que se sientan seguros de utilizar y limitar las conexiones visuales con el exterior, para evitar que se despierten sentimientos de escape.

Si el centro es específico para personas con Alzheimer, entonces tendrán preferencia espacios pequeños y confinados como un patio, en zonas centrales del edificio donde puedan ser supervisados con facilidad.

Jardines para la reflexión y el recuerdo

Un concepto que se torna esencial es el de jardines sensoriales. Estos son diseñados para estimular todos los sentidos y se busca crear nuevos recuerdos, a la vez que estimular la reminiscencia de aquellos olvidados.

La mera conexión con la naturaleza, permite a los usuarios reflexionar y desconectar, dando lugar a un espacio para renovar los sentidos, la mente y el cuerpo. Plantas con las que interactuar mediante los cinco sentidos o zonas donde conectar con el entorno de forma activa puede tener efectos muy beneficiosos.

La presencia de elementos imaginativos e interactivos, con los que poder interactuar también es algo que debe ser estudiado.

Algo tan simple como dejar herramientas para el cuidado del jardín o un cepillo para barrer las hojas caídas, favorecerá que se puedan implicar de forma espontánea en actividades que estimulen ese sentimiento de autovalía.

Otro aspecto esencial es crear espacios para la introspección y la conciliación con uno mismo. Deben combinarse las zonas para actividades físicas con ambientes tranquilos para la recuperación de la salud y la reflexión.

Es importante crear también espacios donde puedan reunirse de forma intima y tranquila con sus familiares.

Actividades

Son ampliamente conocidos los efectos positivos de la horticultura, la jardinería y el mantenimiento del jardín, que pueden suponer un refugio para muchos.

No obstante las actividades dentro del jardín no deben, ni mucho menos, limitarse a estas.  Se pueden crear espacios donde practicar juegos, realizar tareas creativas, socializar o buscar lugares para rituales introspectivos como la lectura o la mera observación.

Cuanta más variedad de opciones ofrezca el jardín, mayor serán las oportunidades de disfrutarlo.

 

Biodiversidad

Esté tipo de jardines se favorecen de incluir estrategias para la conservación de fauna o wildlife gardening’. La simpleza de observar pajarillos o mariposas revoloteando en el jardín puede tener un gran beneficio sobre los usuarios.

Esto puede conseguirse mediante técnicas tan sencillas como seleccionar determinadas especies vegetales o instalar casas o comederos para pájaros en lugares estratégicos.

Conclusión

Es cuestión de tiempo que todos vayamos llegando a esta edad y deberíamos plantearnos en que espacio nos gustaría pasar la última etapa de nuestra vida.

Algo tan simple como un espacio exterior diseñado con cuidado, que no tiene porque resultar mucho más caro que cualquier otro jardín, debería ser algo que incorporar en este tipo de centros debido a la multitud de beneficios y el aumento en la calidad de vida que supone.

Las residencias de mayores no deberían ser un lugar donde esperar el final, sino un espacio donde disfrutar de la última etapa de una vida. Y  sin duda la conexión con la naturaleza que ofrece un jardín es una forma de contribuir a este objetivo.

Actualmente nos encontramos trabajando en un proyecto precioso de diseño para un centro de mayores que esperamos poder compartir dentro de poco. Si quieres obtener más información no dudes en contactarnos en info@aureumterram.com

 

Autor:

 

 

Carlos López Ruano

Paisajismo e Interiorismo biofílico

Licenciatura Ciencias Ambientales & Máster en Conservación, Gestión y Restauración de la Biodiversidad

 

 

Referencias

Winterbottom, D. and Wagenfeld, A., 2015. Therapeutic Gardens. 1st ed. London: Timber Press, INC.

Nature Contact and Human Health: A Research Agenda

Howard Frumkin, Gregory N. Bratman, Sara Jo Breslow, Bobby Cochran, Peter H. Kahn Jr, Joshua J. Lawler, Phillip S. Levin, Pooja S. Tandon, Usha Varanasi, Kathleen L. Wolf, Spencer A. Wood

Environ Health Perspect. 2017 Jul; 125(7): 075001. Published online 2017 Jul 31. doi: 10.1289/EHP1663

What Is the Evidence to Support the Use of Therapeutic Gardens for the Elderly?

Mark B. Detweiler, Taral Sharma, Jonna G. Detweiler, Pamela F. Murphy, Sandra Lane, Jack Carman, Amara S. Chudhary, Mary H. Halling, Kye Y. Kim

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