Xerojardineria

El consumo eficiente de agua como criterio rector de diseño

 

El origen de este concepto surge en Colorado (EEUU ) en 1981, dónde se denominó ‘xeriscaping’. Derivado del griego ‘xeros’ (seco) y landscape (paisaje). Se originó ante el incremento de población y la demanda de servicios de jardinería en una zona afectada periódicamente por las escasez hídrica. Una intensa sequía previa, en el año 1977, hizo que se viera como necesidad el adaptar la jardinería a dichas necesidades.

En España esta forma de intepretar el paisaje no empezaría a implementarse hasta una década después, en los 90, también propiciado por el mismo motivo.

Aunque suele traducirse a menudo como jardines secos, realmente el criterio que prima es el de una dosificación y consumo realmente eficientes del agua. Por tanto este concepto no es exclusivo de zonas de clima árido.

A primera vista se puede llegar a pensar que este tipo de paisajes, serán de aspecto seco, casi lunar y a base de cactus. Pero nada más lejos de la realidad, estos jardines tienen mucho más que ofrecernos.

CRITERIOS DE DISEÑO

Lo principal a tener en cuenta a la hora de diseñar es la adaptabilidad a la zona. Las condiciones climáticas, la orientación del espacio, las características edáficas, así como los usos o necesidades del cliente.

A la hora de seleccionar las especies vegetales contemplaremos el color, textura y la presencia de plantas arquitectónicas. Estas últimas crean estructuras de gran valor visual y nos pueden servir como puntos focales.

El objetivo debe ser crear composiciones visualmente ricas en cuanto a forma, tonalidades, textura en los distintos materiales y distribución del espacio, diseñando acorde a las necesidades de cada zona y de las especies a incorporar.

 

 

VEGETACIÓN A EMPLEAR

La xerojardinería nos ofrece muchas alternativas en cuanto a que especies vegetales podemos emplear. Como veremos a continuación, la variedad de las mismas puede dar lugar a espacios verdaderamente ricos:

Vegetación autóctona

Como hemos visto, la característica principal que se busca en las especies vegetales para este tipo de paisaje es que sean eficientes en el consumo de agua.

Pues bien, que puede ser mas eficiente que usar aquellas plantas que crecerían de forma natural en la región que nos encontramos. Todas estas especies han coevolucionado adaptándose a las condiciones del suelo y al clima del lugar. Por tanto, serán capaces de desarrollarse tan solo con los niveles de agua aportados por las precipitaciones.

Conociendo las series de vegetación de un punto geográfico, que vienen a ser aquellas comunidades vegetales que podrían darse de forma natural, obtendremos un listado de posibles especies candidatas a incorporar, con la variedad que ello conlleva (árboles, arbustos, gramíneas, vivaces, etc.)

Aunque existen muchas otras especies que han sido introducidas y pueden darse en climas similares en otras partes del mundo. Estas podrían funcionar igual de bien en dichas condiciones, incrementado el rango y variedad de opciones.

Entre los beneficios que supone usar estas plantas encontramos una mayor integración ambiental, mantenimiento mínimo y menor riesgo de enfermedades.

Plantas eficientes en sí en el consumo de agua

En este grupo podemos incluir tanto a los cactus como a las crasas. Ambos tipos son capaces de acumular agua en sus tejidos lo que las hace resistentes a la falta de agua. En ambos géneros encontramos una variedad inmensa en cuanto a formas y tamaños, muchas de ellas con floraciones coloridas y variadas.

Estas requieren por lo general plena exposición solar y suelos bien drenados, ya que los encharcamientos o suelos saturados de agua llevaría a podrirse sus raíces.

Es importante, sobre todo a la hora de emplear cactus, pensar bien el diseño para evitar que estén en zonas de paso o de juegos infantiles donde puedan lastimar a los usuarios.

Para conocer más o adquirir de forma online ejemplares de cáctus o crasuláceas, os recomiendo visitar la web de una empresa malagueña ‘La tienda del cactus’ donde podréis encontrar ejemplares desde los mas comunes a otros menos usuales.

Palmeras

Es siempre interesante tenerlas en cuenta debido a la grandiosidad y gracilidad que aportan a cualquier espacio. Muchas especies suelen tener un requerimiento moderado de agua así como de mantenimiento.

Encontramos hoy a nuestro alcance gran variedad en porte y forma. Ejemplos de especies resistentes a condiciones de sequía serán el palmito mediterráneo (Chamaerops humillis), Bismarckia o Butia capitata entre otras. Y entre aquellas que necesitan riego moderado nos encontraríamos especies quizás más conocidas como las  Washingtonias y la palmera de Canarias (Phoenix canariensis).

 

Tapizantes

Hay multitud de especies que podemos usar para conseguir un efecto de ‘cubierta verde’ en el suelo, visualmente similar al césped, pero que son mucho más eficientes en cuanto a sus requerimientos. Ejemplos serían los sedum o plantas como Carpobrotus edulis o Aptenia cordifolia.

 

ZONIFICACIÓN (HIDROZONAS)

Además no se trata de aplicar necesariamente estas técnicas a todo el espacio, si no más bien de zonificarlo acorde a su uso. Ni que decir tiene que en cada zona deberán plantarse especies afines, con necesidades de agua similares. Así encontraremos:

Zona húmeda

Será aquella con mayor actividad y uso del jardín. Por lo general cerca a la piscina o zonas estanciales como el porche.  Aquí se instalaránn el césped, si se desea, y aquellas plantas con mayores requerimientos con su sistema de riego correspondiente. Se intentará que esta zona sea la más pequeña.

Zona de transición

Aquí se encontrarían aquellas plantas que tienen una necesidad moderada de humedad y que precisan de riegos esporádicos. Son zonas pasivas a nivel funcional y normalmente nos delimitan espacios.

Zona seca

Esta se corresponderá con las áreas de menor uso del jardín y donde el acceso es poco frecuente. Aquí las composiciones apenas necesitarían riego, siendo capaces de sobrevivir con la precipitación natural.

Con esta premisa podemos llegar a ahorrar hasta un 30% en el consumo de agua del jardín. A su vez conseguiremos un diseño mucho más rico en cuanto a composición, con los beneficios para el medio ambiente y la conservación de la biodiversidad local, que ello conlleva.

Un dato curioso, que me llamó la atención hace poco, fue un artículo donde leía que en California (EEUU) emitieron una ley en 2015 que prohíbe instalar en jardines residenciales más de un 25% de césped y otras plantas con altos requerimientos hídricos.

En mi opinión es una medida con mucho sentido. En Andalucía, donde cada cierto tiempo tenemos periodos de sequía, a menudo veo parcelas de miles de metros cuadrados cubiertas de césped. Esto no tiene mucho sentido en mi opinión ya que el césped debería ser instalado en proporción, por motivos recreacionales y no estéticos.

RIQUEZA DE MATERIALES

Algo a tener en cuenta es que en zonas sin pradera o tapizantes, el diseño puede enriquecerse con materiales como rocas, gravas u otros áridos decorativos.

Estos no solo reducen el mantenimiento, sino que además, con la gran variedad de  materiales de este tipo que tenemos a nuestro alcance hoy en día, podemos realizar composiciones y diseños muy ricos. Se trata de combinar dichas zonas con los elementos vegetales.

 

LOS BENEFICIOS EN NÚMEROS

Aunque hemos mencionado que aplicando la xerojardinería mediante la zonificación podemos ahorrar hasta un 30% en el consumo de agua, este número asciende hasta el 50% en jardines estrictamente xerofíticos.

Se estima que puede llegarse a un 30% menos de mantenimiento y una reducción de hasta el 61% en fertilizantes, 44% en combustibles y 22% en pesticidas y herbicidas.

Además puede emplearse en zonas de difícil acceso (rotondas, medianas) donde el mantenimiento es complicado, usarse en espacios públicos o privados sin infraestructura de riego o usarse para restaurar zonas degradadas por la capacidad de muchas especies de desarrollarse en suelos de mala calidad.

 

CONCLUSIÓN

Al igual que mencionábamos en nuestro artículo sobre jardines silvestres, está forma de zonificar el jardín en base a su uso y muchos de los criterios o especies pueden ser incorporados, con un poco de creatividad, a jardines de prácticamente cualquier diseño.

Contrario a lo que se piensa, podemos ver que el xerojardín nos ofrece una amplia variedad de alternativas, que pueden dar lugar a paisajes muy ricos a nivel estético, sostenibles y de gran naturalidad.

 

Autor:

Carlos López Ruano

Paisajismo e Interiorismo biofílico

Licenciatura Ciencias Ambientales & Máster en Conservación, Gestión y Restauración de la Biodiversidad

Referencias

  • Baumgartel, B., n.d. Jardineria Casi Sin Agua Xerojardineria (Plantas De Jardín Nº 10). Madrid: Susaeta Ediciones S.A.
  • BURES, Silvia. “Xerojardinería”. (Junta de Andalucía, Consejería de Agricultura y Pesca, Ediciones de Horticultura, Reus, 1993).